En esta ocasión, quisiera ser influyente con mis lectores que no influente. Habemus crisis por influenza porcina.
Y en México todo sigue igual, es decir, la incertidumbre acrecenta y el pánico aumenta en algunas de sus ciudades
Jesús a ratos me mira nervioso luego de leer las noticias o escuchar toda esa información que constantemente se genera, le preocupa su familia un poco más de lo yo pienso en los amigos que viven en el DF. No sé que podría escuchar que pudiera tranquilizarme por completo para poder decir(me) que no tiene por qué temer, aún no sucede ese algo.
Afortunadamente, para mí y para la gente que me preocupa y estimo, dejé el catastrofismo atrás hace mucho tiempo y se me ha dado a bien eso de pensar positivamente. Creo que en tiempos como éste sirve mucho pensar que las cosas irán a mejor, ¿Con qué sustento real-esperanzador ? ¿Bajo qué argumento inapelable ? tal vez no haya alguno realmente convincente pero, en este momento, vale más creer por el simple hecho de querer creer y sobre todo guardar la calma.
A los amigos y familiares que están pasando dicho mal momento, algo de fe ciega y confianza, sí y también precauciones, cero contacto físico, bla bla bla.
¡Vamos, no pasará nada!
Ü